Curiosidades de Razas

¿Por qué los gatos no pueden saborear lo dulce? La curiosa genética de su paladar

agosto 30, 2026

Si alguna vez le has ofrecido a tu gato un trocito de tarta, un poco de helado o cualquier dulce y ha pasado completamente de él, no es cuestión de mal carácter ni de estar lleno: es que, literalmente, no puede saborear el azúcar. A diferencia de los perros, que sí distinguen lo dulce, los gatos son incapaces de percibir este sabor, y la razón está escrita en su ADN.

Un gen que dejó de funcionar

Para saborear lo dulce, un animal necesita un receptor formado por dos proteínas, codificadas por los genes Tas1r2 y Tas1r3, que se combinan en la lengua para detectar el azúcar. En los gatos (y en el resto de félidos, desde el gato doméstico hasta el tigre), el gen Tas1r2 está mutado y no produce una proteína funcional. Sin una de las dos piezas, el receptor del dulce nunca llega a formarse, así que su cerebro simplemente no recibe esa señal. No es que el azúcar les sepa «mal»: no les sabe a nada en absoluto.

Por qué la evolución «apagó» este sentido

Los gatos son carnívoros estrictos: en la naturaleza, prácticamente toda su energía procede de la carne, y su metabolismo está adaptado para obtener nutrientes de proteínas y grasas, no de azúcares o carbohidratos vegetales. Detectar lo dulce es útil para animales que necesitan reconocer fruta madura o identificar fuentes de energía rápida en plantas, algo que no formaba parte de la dieta ancestral de un félido cazador. Con el paso de los milenios, un gen que ya no aportaba ninguna ventaja fue perdiendo su función, sin que eso supusiera ningún problema para la supervivencia de la especie.

¿Tiene esto alguna consecuencia práctica?

Sí, varias. La primera es que no hace falta preocuparse porque tu gato «eche de menos» los dulces: simplemente no forman parte de su mundo sensorial. La segunda es que, si alguna vez ves a un gato mostrar interés por un helado, un yogur o un trozo de bizcocho, no es el azúcar lo que le atrae, sino la grasa, las proteínas lácteas o el aroma del producto; el hecho de que no perciba lo dulce no significa que ese alimento sea seguro o recomendable para él. Y la tercera es que muchos snacks y golosinas para gatos que sí resultan apetecibles logran ese efecto gracias a aromas cárnicos o de pescado, no a ningún tipo de azúcar añadido.

Tampoco hay que confundir esto con la diabetes felina: aunque un gato no saboree el azúcar, su cuerpo sí puede desarrollar problemas metabólicos si su dieta habitual tiene un contenido de carbohidratos más alto de lo recomendable para un carnívoro estricto, así que conviene revisar siempre la composición del pienso o la comida húmeda que le ofreces.

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