Es una de esas escenas que todo propietario de un perro prefiere no presenciar: tu perro, en pleno paseo, se agacha a comer sus propias heces (o las de otro perro) sin el menor reparo. Este comportamiento tiene nombre tecnico —coprofagia— y, aunque nos resulte repugnante, es mucho mas comun de lo que pensamos y casi nunca es motivo de alarma inmediata.
Un instinto que viene de la madre
La explicacion mas aceptada tiene su origen en los primeros dias de vida. Las perras lactantes limpian a sus cachorros ingiriendo sus heces y orina durante las primeras semanas, tanto por higiene de la camada como para evitar que el olor atraiga depredadores en un entorno salvaje. Los cachorros observan y, en ocasiones, imitan esta conducta, que en algunos casos se mantiene hasta la edad adulta sin que exista ningun problema de fondo.
No siempre es solo instinto: otras causas posibles
Ademas del origen instintivo, existen varios factores que pueden favorecer o intensificar la coprofagia:
- Curiosidad e inmadurez en cachorros: muchos cachorros exploran el mundo con la boca y abandonan el habito al crecer.
- Aburrimiento o ansiedad: perros con poca estimulacion mental o fisica, o con ansiedad por separacion, pueden desarrollar esta conducta como una forma de gestionar el estres.
- Deficiencias nutricionales o enzimaticas: una dieta mal equilibrada o problemas de absorcion pueden llevar al perro a buscar nutrientes que percibe como ausentes.
- Aprendizaje por castigo mal gestionado: si un perro ha sido reganado al defecar delante de su dueno, puede aprender a «ocultar la prueba» comiendosela.
- Causas medicas: parasitos intestinales, malabsorcion, pancreatitis exocrina o un aumento del apetito por enfermedades como la diabetes pueden estar detras del comportamiento.
¿Cuando conviene preocuparse?
Si la coprofagia aparece de forma repentina en un perro adulto que nunca lo habia hecho, si va acompanada de perdida de peso, diarrea, cambios en el apetito o en la energia, o si el perro empieza a comer otras cosas no comestibles (un comportamiento llamado pica), lo recomendable es consultar con el veterinario para descartar causas medicas antes de asumir que es «solo un habito».
Como reducir este habito
En la mayoria de los casos sin causa medica, ayuda mantener el jardin y las zonas de paseo limpias de heces lo antes posible, reforzar el mando de «dejalo» o «fuera» con premios, asegurar que la dieta cubre bien sus necesidades nutricionales y aumentar la estimulacion mental y fisica del perro para reducir el aburrimiento. Regañar al perro cuando ya ha ocurrido no suele funcionar y puede empeorar el problema si el origen es la ansiedad.

