Curiosidades de Razas

¿Por qué la lengua de los gatos es tan rasposa? La ciencia de sus papilas linguales

agosto 31, 2026

Si alguna vez un gato te ha dado un lametón en la mano o en el brazo, sabrás que su lengua no se parece en nada a la de un perro: es áspera, casi como papel de lija fino, y puede llegar a resultar molesta. Esa textura no es casualidad ni un simple detalle anatómico: es una herramienta de precisión que los gatos han perfeccionado durante millones de años de evolución como cazadores.

Papilas filiformes: cientos de ganchos de queratina

La aspereza de la lengua felina se debe a unas estructuras llamadas papilas filiformes: pequeñas espinas curvadas hacia atrás, huecas por dentro y hechas del mismo material que las uñas y el pelo, la queratina. Un gato doméstico tiene varios cientos de estas papilas repartidas por la superficie de la lengua, todas orientadas hacia la garganta, como las púas de un cepillo o las escamas de una lima. Investigadores de la Universidad de Georgia descubrieron en 2018 que estas papilas son huecas y funcionan casi como cucharillas microscópicas, capaces de absorber saliva y liberarla al entrar en contacto con el pelaje, algo que ningún cepillo artificial había conseguido imitar hasta entonces.

Para qué le sirve además de comer

Esas púas orientadas hacia atrás cumplen varias funciones a la vez. En la naturaleza, ayudan a separar la carne del hueso de una presa y a limpiar hasta el último resto de un cazador que no puede permitirse desperdiciar comida. En el gato doméstico, su función principal ha pasado a ser el acicalamiento: la lengua actúa como un peine que retira el pelo muerto, distribuye por el pelaje los aceites naturales de la piel y aplica saliva que, al evaporarse, ayuda a regular la temperatura corporal en los días de calor, ya que los gatos apenas sudan. También explica por qué, cuando un gato te lame, notas literalmente cómo «engancha» la piel: las papilas están diseñadas para atrapar y arrastrar, no para deslizarse suavemente.

El precio de una lengua tan eficaz: las bolas de pelo

Esta misma eficacia tiene un efecto secundario conocido por cualquier persona que conviva con un gato: como las papilas no pueden soltar el pelo que atrapan, buena parte de ese pelo termina siendo tragado durante el acicalamiento, y de ahí surgen las bolas de pelo. Los gatos de pelo largo o los que se acicalan con mucha frecuencia son los que más las sufren. Pasarle unas toallitas húmedas de higiene tras el cepillado ayuda a retirar el pelo suelto de la superficie. Cepillarlo regularmente con una herramienta adecuada reduce la cantidad de pelo suelto que la lengua recoge, y existen piensos formulados específicamente para ayudar a que el pelo ingerido avance por el sistema digestivo en lugar de acumularse.

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